En invierno cuesta más cuidarse, pero llevar una alimentación equilibrada no es imposible.

Invierno muchas veces es sinónimo de sedentarismo, lo que significa que la ansiedad crece y terminamos comiendo más de lo necesario. Debemos tratar de evitar aumentar unos kilos y cuidar el organismo.

Podemos ingerir verduras calientes combinadas con legumbres y tendremos un plato rico, nutritivo y que da saciedad. Por ejemplo un guiso de verduras con lentejas!. Es fundamental evitar las pancetas, chorizos y carnes grasas en los guisos. Las verduras calientes junto con arroz integral, en lo posible, u otras legumbres son una muy buena opción para enfrentar el frío. Es fundamental no cocinar con aceite excesivo, por el contrario hay que usar agua, rocío vegetal o un colchón de cebollas y el ollas antiadherentes.

Una buena opción para comer menos es tomar una sopa antes de las comidas. Lo más práctico es hacer una olla de sopa a la semana y congelar las porciones. Combinar todas las verduras posibles ayuda a calentar el cuerpo e incorporar muchos nutrientes. Fraccionar la sopa también es una forma práctica de tener siempre algo a mano para comer

Todo es cuestión de equilibrio y moderación, por lo que darse un gusto no está prohibido siempre y cuando sea con límites. Es importante moverse y comer varias veces al día. Aunque el frío nos lleva a estar en cama, hay que vencer eso buscar actividades familiares como caminar O ACTIVIDADES INTERNAS como clases de diferentes bailes (salsa, zumba, ritmos, etc).

Para cuidar las defensas en la época invernal y prevenir enfermedades debemos incorporar  vitamina C, la cual se encuentra “en los cítricos como la naranja, mandarina, pomelo” contribuyendo al bienestar.

Las golosinas pueden ser reemplazadas por frutas cocidas como manzanas asadas con edulcorantes, barras de cereal light, obleas de arroz y postres light.