Puede resultar complicado pero alimentarnos bien es posible si estamos atentos y nos tomamos el tiempo para hacerlo de forma adecuada. Lo importante es tener en cuenta algunas reglas nutricionales que nos mantengan las defensas altas sin variar de peso.

El agua, la base de la vida

Ingerir líquidos sin calorías y calientes, resulta una excelente medida para mantener la temperatura del cuerpo y evitar la ansiedad alimenticia. Dos litros de agua por día, en formato de té, café, mate cocido, mate y calditos sin grasa o cualquier infusión caliente natural, es ideal para mantener el cuerpo hidratado y con la temperatura adecuada, sobre todo los días en los que las bajas temperaturas.

Vegetales

Incorporar a nuestra alimentación diaria, una porción de vegetales verdes crudos como lechuga, espinaca y/o rúcula, ya que proveen una buena cantidad de vitaminas C y B, que aportan hierro, potasio y fibra. Lo importante de estos alimentos es que no poseen grasas. También incorporar al menú semanal, vegetales verdes cocidos como los zapallitos, zucchinis y brócoli, por su alto contenido de potasio, magnesio, calcio, hierro, zinc y fósforo. A su vez, le dan al cuerpo vitaminas C, B1, ácido fólico y fibra. Otras verduras que son importantes en vitaminas, hierro, calcio, fósforo y magnesio, en mayor o menor medida, son la berenjena, la cebolla y la calabaza. Estos alimentos son ricos en agua por lo que tienen propiedades diuréticas y evitan la retención de líquidos.

Frutas

Incorporar frutas de estación como la naranja, el pomelo, la mandarina y el kiwi nos provee de potasio, magnesio y sobre todo de vitamina C natural,  que nos otorga el poder y la protección para evitar los resfríos. Además de sus altos valores proteicos, es muy bueno acostumbrarse a consumir fruta después de cada comida y así evitar postres con dulces refinados o industriales, SIEMPRE recordá esperar una hora luego de la comida principal.

Es cierto que el invierno nos predispone a comer preparaciones pesadas, pero debemos buscar un equilibrio y pensar lo que ingerimos. Haga o no haga frío, no se debe aumentar las calorías ni las cantidades de nuestro plan, pero sí cambiar las preparaciones por guisos de verduras con carnes magras y salsas sin grasa de tomate natural, o sopas caseras.